Cómo enfrentar la escasez de fórmulas infantiles de forma segura
Especialistas advierten sobre riesgos de preparaciones caseras y brindan alternativas aprobadas
La escasez de fórmulas infantiles en Estados Unidos se ha convertido en un problema recurrente durante los últimos dos años, principalmente debido a disrupciones generalizadas en las cadenas de suministro relacionadas con la pandemia. Esta situación resulta particularmente alarmante para las familias, dado que los lactantes requieren fórmula cuando la leche materna no está disponible o no se produce en cantidades adecuadas.
Aunque la lactancia materna es la opción recomendada, no siempre resulta viable para madres que deben reincorporarse tempranamente al trabajo o que no tienen acceso a sistemas de apoyo en lactancia. Asimismo, la leche materna y la lactancia pueden no ser posibles en bebés con alergias, trastornos metabólicos o gastrointestinales que requieren fórmulas especiales, o en aquellos con discapacidades que limitan la alimentación al pecho.
Qué hacer ante la escasez
Los especialistas recomiendan una serie de acciones para enfrentar de manera segura la falta de fórmulas infantiles:
Consultar primero con el pediatra, especialmente si el niño tiene alergias o necesidades de fórmulas especiales. El profesional puede informar sobre marcas alternativas seguras.
Ser flexible y probar diferentes marcas, incluyendo las genéricas. Muchas marcas publicitan beneficios especiales para la salud que tienen más que ver con estrategias de marketing que con diferencias reales en su contenido nutricional.
El Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC, por sus siglas en inglés) ofrece guías sobre alternativas a las fórmulas infantiles de marca y para sensibilidades especiales en caso de escasez.
Si el niño es mayor de 6 meses, se recomienda fomentar una combinación de alimentos infantiles y fórmula. Si están más cerca del año de edad, podrían utilizar fórmula para niños pequeños si el pediatra lo aprueba. Después del año de edad, los bebés ya no necesitan fórmula y pueden ser destetados.
Qué evitar en situaciones de escasez
Tan importante como saber qué hacer es conocer las prácticas que deben evitarse, ya que algunas pueden poner en riesgo la salud del bebé:
No acaparar fórmulas comerciales infantiles, lo cual solo prolonga la escasez. La Academia Estadounidense de Pediatría aconseja comprar no más de un suministro de 10 días a 2 semanas de fórmula. Además de los supermercados regulares, se recomienda verificar en farmacias, cadenas de tiendas más pequeñas y sitios en línea de buena reputación.
No preparar fórmulas infantiles caseras. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advierte que conllevan riesgo de contaminación bacteriana y pueden no proporcionar cantidades apropiadas de nutrientes y fluidos requeridos para el crecimiento del bebé. Se han registrado casos de bebés hospitalizados e incluso fallecidos debido al uso de recetas de fórmulas infantiles caseras carentes de nutrientes.
No añadir agua adicional a la fórmula para extender su uso. Esto diluirá el contenido nutricional de la fórmula y aumentará el riesgo de deficiencias.
Evitar fórmulas infantiles de otros países a menos que estén aprobadas por la FDA. Se esperan pronto aprobaciones de la FDA para fórmulas fabricadas en Europa, por ejemplo, por lo que se recomienda contactar al proveedor de atención médica (pediatra, dietista registrado) con preguntas específicas.
Direcciones futuras y cambios de política
Los expertos coinciden en que se necesitan cambios de política para prevenir la recurrencia de escaseces severas de fórmula en el futuro. Un artículo del American Journal of Clinical Nutrition describe los siguientes pasos de acción:
Primero, la finalización y publicación de todos los documentos de investigación sobre retiros de fórmulas del mercado y audiencias públicas para comunicar los hallazgos.
Segundo, la FDA y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos deberían crear reglas específicas para las fórmulas identificadas como críticas para uso especializado, de modo que sean producidas en múltiples sitios y preferiblemente por múltiples compañías. Esto contrasta con la situación actual, en la que las fórmulas especializadas son producidas por un pequeño grupo de empresas.
Tercero, el establecimiento de un plan nacional relacionado con la evaluación de necesidades de fórmula y respuesta a escaseces.
Estas medidas buscan fortalecer la resiliencia del sistema de abastecimiento y garantizar que las familias no vuelvan a enfrentar situaciones de emergencia por falta de acceso a fórmulas infantiles.
Ante cualquier duda sobre la alimentación del bebé, especialmente en contextos de escasez de productos, se recomienda consultar con el pediatra o un profesional de la nutrición para recibir orientación personalizada y segura.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Salud Paraguay gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Harvard Nutrition Source.
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