OMS actualiza guías para definir dietas saludables
Las nuevas recomendaciones abordan carbohidratos, grasas totales y tipos específicos de grasas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado directrices actualizadas para definir dietas saludables, con particular atención a los carbohidratos, las grasas totales y tipos específicos de grasas como las saturadas y las grasas trans. Las nuevas guías se suman a recomendaciones previas sobre azúcares añadidos, sodio y edulcorantes no azucarados.
Con excepción de la ingesta de grasa total, las recomendaciones están dirigidas a todas las personas de 2 años en adelante y buscan ofrecer un marco integral para la prevención de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación.
Recomendaciones principales de la OMS
Las nuevas directrices de la OMS establecen una serie de pautas específicas orientadas a promover patrones alimentarios saludables:
Patrón dietético saludable: Se fomenta un patrón dietético saludable, entendido como una combinación de alimentos que está influenciada por la disponibilidad, asequibilidad, preferencias, cultura, tradiciones y otros factores. Este patrón debe basarse en los principios fundamentales de adecuación, diversidad, equilibrio y moderación.
Variedad de alimentos: Se recomienda consumir una variedad de grupos de alimentos y una variedad de alimentos dentro de cada grupo para reducir el riesgo de deficiencias de vitaminas y minerales, y proporcionar componentes promotores de salud que se encuentran en una dieta diversa.
Ingesta de carbohidratos: Los carbohidratos deben representar entre el 40% y el 70% de la ingesta calórica total y provenir principalmente de granos integrales mínimamente procesados, vegetales, frutas y legumbres. La investigación encuentra que estos alimentos están asociados con una reducción del riesgo de muertes por cualquier causa y de enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La OMS recomienda consumir 400 gramos diarios de frutas y vegetales (equivalente a aproximadamente 2 porciones de cada uno) y 25 gramos de fibra al día.
Ácidos grasos saturados: La ingesta de ácidos grasos saturados debe reducirse al 10% o menos de la ingesta calórica total, y la ingesta de grasas trans al 1% de la ingesta calórica total. Esta reducción está asociada con un menor riesgo de muertes por cualquier causa, reducción de enfermedades cardiovasculares y niveles más bajos de colesterol LDL. La OMS aconseja reemplazar los ácidos grasos saturados con ácidos grasos poliinsaturados.
La controversia sobre la grasa total
Ingesta de grasa total: Para adultos de 20 años o más, la ingesta de grasa total debe representar el 30% o menos de la ingesta calórica total para la prevención del aumento de peso no saludable. El tipo de grasa consumida debe ser principalmente ácidos grasos insaturados. Esta cantidad se asoció con reducción del peso corporal, índice de masa corporal, circunferencia de cintura y porcentaje de grasa corporal.
La OMS citó evidencia que sugiere una respuesta dosis-dependiente: cuanto más se reduce la ingesta de grasa, mayor es la reducción del peso corporal. Una ingesta reducida de grasas se asoció con una menor ingesta calórica, lo que conduce a una disminución de peso. Las directrices también señalan que las personas que pueden mantener su peso podrían consumir niveles más altos de grasa, superiores al 30%. Por ejemplo, una persona puede consumir el 40% de las calorías provenientes de grasas, pero las ingestas de carbohidratos y proteínas disminuirían para mantener el equilibrio energético consumiendo el mismo nivel calórico.
Cuestionamientos de expertos de Harvard
Especialistas del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard expresaron su desacuerdo con las directrices de la OMS sobre limitar la ingesta de grasa total al 30% o menos de la ingesta calórica total. Los expertos citaron evidencia de docenas de estudios de cohorte a largo plazo y ensayos aleatorizados que mostraron una falta de beneficio de las dietas bajas en grasas para reducir el riesgo de condiciones crónicas, incluyendo cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares y pérdida de peso.
Como ejemplo, los investigadores mencionaron los ensayos PREDIMED, que asignaron aleatoriamente a participantes a una dieta mediterránea con una ingesta más alta de grasa del 39% al 42% de las calorías totales (principalmente provenientes de grasas insaturadas) o a una dieta baja en grasas. Los resultados encontraron un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 en la dieta con mayor contenido de grasa.
Los investigadores de Harvard también expresaron preocupación de que reducir la ingesta total de grasas podría implicar consecuencias no deseadas en los patrones alimentarios, particularmente si la reducción de grasas conduce a un mayor consumo de carbohidratos refinados o azúcares añadidos.
Contexto y alcance de las directrices
Las directrices de la OMS buscan proporcionar orientación basada en evidencia para la formulación de políticas nutricionales a nivel mundial. Estas recomendaciones tienen en cuenta factores como la disponibilidad de alimentos, consideraciones culturales y la necesidad de prevenir enfermedades no transmisibles que representan la mayor carga de enfermedad en muchas regiones del mundo.
Los patrones dietéticos saludables no se definen únicamente por nutrientes individuales, sino por la combinación de alimentos y la calidad general de la dieta. Las directrices enfatizan la importancia de alimentos mínimamente procesados, ricos en fibra y nutrientes esenciales, sobre alimentos ultraprocesados que suelen ser altos en azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio.
Las diferencias de opinión entre organismos internacionales y expertos académicos reflejan la complejidad de la ciencia nutricional y la importancia de considerar múltiples líneas de evidencia al establecer recomendaciones dietéticas. Mientras que la OMS enfoca sus recomendaciones sobre grasa total en la prevención del aumento de peso, los expertos de Harvard destacan la importancia de considerar la calidad de las grasas y el contexto dietético completo.
Las nuevas directrices de la OMS representan un esfuerzo por actualizar las recomendaciones nutricionales en base a la evidencia científica más reciente, aunque persisten debates sobre ciertos aspectos, particularmente en relación con la proporción óptima de macronutrientes en la dieta.
Como siempre en temas de nutrición y salud, es recomendable consultar con profesionales de la salud capacitados para recibir orientación personalizada que considere las necesidades individuales, condiciones de salud específicas y contexto cultural de cada persona.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Salud Paraguay gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Harvard Nutrition Source.
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