Descubren una proteína que protege al cerebro del daño del Alzheimer
La proteína SORLA reduce la formación de ovillos de tau y preserva la función cerebral, según un estudio en modelos animales
La enfermedad de Alzheimer y varios otros trastornos neurodegenerativos están vinculados a un cambio dañino en tau, una proteína que normalmente ayuda a mantener la estructura interna de las células nerviosas. En condiciones saludables, tau estabiliza los microtúbulos, las estructuras filamentosas que ayudan a mantener la forma y función neuronal. Sin embargo, en la enfermedad, tau puede retorcerse formando ovillos tóxicos que interfieren con los circuitos cerebrales que normalmente ayudaría a preservar.
Investigadores del Sanford Burnham Prebys reportaron el 17 de julio de 2026 en Science Advances que otra proteína podría ayudar a proteger al cerebro de este daño. Sus hallazgos plantean la posibilidad de que futuras terapias puedan fortalecer esta defensa natural y reducir los efectos dañinos de las enfermedades relacionadas con tau.
El rol de tau en la salud y la enfermedad
Tau se encuentra normalmente en todo el cerebro y el sistema nervioso, donde ayuda a mantener la estructura de las neuronas y las redes que forman.
En la enfermedad de Alzheimer y otras tauopatías, las proteínas tau comienzan a acumularse dentro de las células nerviosas. Estos cúmulos anormales, conocidos como ovillos de tau, están asociados con el deterioro cognitivo, la alteración de la función cerebral y la muerte de neuronas.
SORLA: una proteína con efecto protector
La nueva investigación examinó el papel protector de una proteína llamada receptor relacionado con la clasificación con repeticiones tipo A (SORLA, por sus siglas en inglés).
"En los últimos 15 o 20 años, han surgido datos considerables de nuestro laboratorio y de otros grupos que muestran que SORLA puede suprimir uno de los sellos distintivos de la enfermedad de Alzheimer: la generación y acumulación de beta-amiloide", explicó Timothy Huang, PhD, profesor asistente en el Centro de Enfermedades Neurológicas del Sanford Burnham Prebys.
"Sin embargo, se sabía muy poco sobre si SORLA afectaba a los ovillos de tau reflejados en la otra cara de la moneda en la enfermedad de Alzheimer", añadió.
Metodología y diseño del estudio
Para investigar, los investigadores cruzaron ratones que producen niveles elevados de SORLA humana con ratones que desarrollan ovillos de tau, atrofia cerebral y déficits cognitivos. Este modelo combinado permitió al equipo estudiar si niveles adicionales de SORLA podían influir en la acumulación de tau y el daño subsiguiente.
Los resultados mostraron que niveles más altos de SORLA interfirieron con varios procesos involucrados en la formación de ovillos de tau y la neurodegeneración. SORLA redujo la adición excesiva de grupos fosfato a tau, un proceso conocido como hiperfosforilación. También limitó la capacidad de tau malformada para actuar como "semillas" que reclutan más proteínas tau y construyen cúmulos más grandes.
Beneficios más allá de tau
Los efectos protectores se extendieron más allá de tau en sí. Los ratones con más SORLA conservaron sinapsis más saludables, los puntos de comunicación entre neuronas, y mostraron una mejor preservación de la plasticidad sináptica, la capacidad del cerebro para fortalecer o ajustar esas conexiones.
"Cuando regulas al alza SORLA, puedes suprimir los efectos negativos encontrados en las tauopatías", afirmó Huijie Huang, PhD, científico del laboratorio Huang en Sanford Burnham Prebys y autor principal del estudio.
"Encontramos que había menos atrofia cerebral y menos acumulación de tau, lo cual fue muy emocionante de ver", agregó.
El efecto contrario: la ausencia de SORLA
Algunas personas portan mutaciones que alteran Sorl1, el gen que proporciona instrucciones para producir SORLA. Para comparar los efectos del exceso de SORLA con la ausencia completa de la proteína, los investigadores también estudiaron ratones modificados genéticamente para carecer de Sorl1.
Esos animales experimentaron el resultado inverso.
"Lo opuesto resultó ser cierto cuando eliminamos la capacidad de producir proteínas SORLA", señaló Tim Huang, autor principal y correspondiente del manuscrito. "Una falta de SORLA exacerbó los efectos dañinos observados en las tauopatías".
Mecanismos moleculares detrás de la protección
Para determinar por qué SORLA tenía efectos tan diferentes dependiendo de su abundancia, el equipo utilizó varios métodos avanzados de secuenciación y mapeo. Estos enfoques midieron los niveles de proteínas y la actividad génica en células individuales, al mismo tiempo que mostraban dónde se ubicaban el ARN y las proteínas dentro del tejido cerebral.
El análisis reveló que aumentar SORLA previno efectos dañinos a nivel molecular y celular, protegiendo las estructuras neuronales críticas para la función cognitiva.
Implicaciones para futuras terapias
Los hallazgos del estudio sugieren que estrategias terapéuticas dirigidas a aumentar los niveles de SORLA o mejorar su función podrían ofrecer un nuevo enfoque para tratar la enfermedad de Alzheimer y otras tauopatías. Al fortalecer esta defensa natural del cerebro, podría ser posible reducir la acumulación de tau tóxico y preservar la función cerebral por más tiempo.
Si bien estos resultados en modelos animales son prometedores, se necesitará investigación adicional para determinar si estos mecanismos protectores pueden traducirse en tratamientos efectivos para personas con Alzheimer y trastornos relacionados.
Como siempre, cualquier preocupación sobre la salud cognitiva o síntomas neurológicos debe ser consultada con un profesional de la salud calificado.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Salud Paraguay gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del ScienceDaily.
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