Martes, 21 de Julio de 2026
Internacional

Ver televisión en exceso durante la mediana edad podría reducir el cerebro

Un estudio asocia el consumo frecuente de TV con menor volumen cerebral y daño en la sustancia blanca

21/07/2026 22:16 5 min lectura 13 vistas
Watching too much TV in midlife may shrink the brain

«Apagá esa tele, te va a pudrir el cerebro» es una frase que se ha repetido en los hogares durante generaciones. Si bien la palabra «pudrir» es claramente una exageración, una nueva investigación sugiere que el consumo excesivo de televisión podría tener consecuencias significativas para la salud cerebral.

Un estudio reciente publicado en Alzheimer's and Dementia: Journal of the Alzheimer's Association encontró que los adultos que afirmaron ver televisión «muy a menudo» durante la mediana edad mostraron posteriormente volúmenes más pequeños en regiones cerebrales vinculadas a la memoria. También presentaron volumen reducido en los lóbulos frontal y occipital, además de mayor daño en la sustancia blanca del cerebro, cambios que han sido asociados con el envejecimiento, el riesgo de accidente cerebrovascular, el deterioro cognitivo y la demencia.

«Durante años nos hemos enfocado en cuánto tiempo pasan las personas sentadas. Nuestros hallazgos sugieren que también deberíamos prestar atención a qué están haciendo mientras están sentadas», afirma David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología en la USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences y autor principal del estudio.

La inactividad no explica todo

Un aspecto importante es que los resultados no parecieron explicarse únicamente por la inactividad física. Otros comportamientos sedentarios no se vincularon con los mismos patrones cerebrales, lo que sugiere que el tipo de actividad que realiza una persona mientras está sentada puede ser más importante de lo que los investigadores asumían previamente.

El equipo de investigación examinó información de aproximadamente 1.700 adultos con una edad promedio de 53 años. Los participantes se incorporaron al estudio ARIC (Atherosclerosis Risk in Communities) entre 1987 y 1989. ARIC es un estudio poblacional estadounidense de largo plazo centrado en la salud cardiovascular y cerebral.

Los participantes informaron con qué frecuencia veían televisión durante su tiempo libre utilizando una escala que variaba desde «nunca/rara vez» hasta «muy a menudo». También se les preguntó cuánto tiempo de su jornada laboral pasaban sentados.

Más de 20 años después, los participantes recibieron resonancias magnéticas cerebrales. En comparación con las personas que dijeron ver televisión «nunca» o «rara vez», quienes reportaron verla «muy a menudo» mostraron amplias diferencias estructurales en todo el cerebro.

Regiones cerebrales más pequeñas y mayor daño en sustancia blanca

Los espectadores frecuentes de televisión presentaron volúmenes más pequeños en áreas conectadas con signos tempranos de la enfermedad de Alzheimer. También mostraron mayores volúmenes de hiperintensidades en la sustancia blanca, que son signos de enfermedad cerebrovascular de pequeños vasos y han sido vinculadas con el deterioro cognitivo y la demencia.

El mismo grupo también presentó lóbulos frontales y occipitales más pequeños. Los lóbulos frontales desempeñan un papel importante en la planificación, la toma de decisiones y otras funciones ejecutivas, mientras que los lóbulos occipitales son centrales para el procesamiento visual.

Estas diferencias permanecieron incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta la actividad física, la diabetes, el índice de masa corporal, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Limitaciones del estudio

El estudio presentó limitaciones importantes. Los hábitos televisivos fueron autoinformados, lo cual es generalmente menos preciso que medir directamente el tiempo de visualización. Los participantes tampoco recibieron resonancias magnéticas al inicio del estudio. Trabajos futuros que incluyan imágenes de referencia iniciales podrían proporcionar evidencia más sólida sobre cómo cambia la estructura cerebral con el tiempo.

El tipo de sedentarismo marca la diferencia

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que el hecho de estar sentado en sí mismo no pareció ser el factor principal detrás de las diferencias cerebrales observadas.

Los participantes que pasaron una gran parte de su jornada laboral sentados en realidad presentaron lóbulos frontales y occipitales más grandes y menores volúmenes de hiperintensidades en la sustancia blanca. Esos patrones sugieren mejor salud cerebral que la observada entre las personas que pasaron su tiempo sentadas viendo televisión.

Los autores del estudio señalan que una posible explicación es que muchos trabajos en los que se permanece sentado implican resolución de problemas, concentración y otras formas de estimulación intelectual. En otras palabras, estar sentado de manera mentalmente activa puede afectar al cerebro de manera diferente que ver televisión pasivamente.

Implicaciones para la salud cerebral

Estos resultados abren nuevas líneas de reflexión sobre cómo los hábitos cotidianos durante la mediana edad pueden influir en la estructura cerebral décadas más tarde. Si bien se necesita más investigación para establecer relaciones causales definitivas, el estudio refuerza la importancia de considerar no solo la cantidad de tiempo sedentario, sino también la calidad cognitiva de las actividades realizadas durante ese tiempo.

La investigación forma parte de un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que mantener el cerebro activo y comprometido mentalmente a lo largo de la vida puede ser un factor protector contra el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Como siempre, ante dudas sobre salud cerebral o hábitos de vida, se recomienda consultar con un profesional de la salud.

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento realizado por un médico u otro profesional de la salud.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Salud Paraguay gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del ScienceDaily.

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