Visitar museos y teatros podría ayudar al cuerpo a mantenerse más joven
Un estudio longitudinal asocia la participación cultural frecuente con una edad fisiológica hasta tres años menor
Las personas que visitan regularmente museos, teatros, conciertos y cines podrían estar haciendo algo más que simplemente disfrutar de su tiempo libre. Un nuevo estudio sugiere que estas actividades culturales están asociadas con una edad fisiológica más joven, lo que significa que el cuerpo podría funcionar más como el de una persona de menor edad.
Los hallazgos, publicados en el Journal of Epidemiology and Community Health, se suman a la creciente evidencia de que mantenerse social y culturalmente activo podría desempeñar un papel importante en el envejecimiento saludable.
Actividades culturales y envejecimiento biológico
Todas las personas envejecen, pero la velocidad a la que el cuerpo envejece puede variar de una persona a otra. La edad fisiológica refleja qué tan bien está funcionando el organismo y puede diferir de la edad cronológica, que es simplemente el número de años que alguien ha vivido.
Investigaciones previas han vinculado las actividades culturales, como ir al cine, museos y espectáculos en vivo, con una mejor salud y bienestar en adultos mayores. Sin embargo, relativamente pocos estudios han explorado si estas actividades están conectadas con el envejecimiento fisiológico en sí mismo.
Investigadores del Instituto de Ciencia de Tokio en Japón afirman haber llevado a cabo el primer estudio longitudinal para examinar esta relación mientras se contabilizan factores no medidos que permanecen estables a lo largo del tiempo.
Metodología del estudio
El equipo analizó datos de 1.899 adultos que participaron en el Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento, un estudio poblacional en curso de una muestra nacionalmente representativa de adultos de 50 años o más que viven en Inglaterra.
Los participantes aportaron datos durante al menos dos oleadas de encuestas realizadas en 2004/2005, 2006/2007 o 2008/2009.
Para estimar la edad fisiológica, enfermeras midieron 10 indicadores de salud física, incluyendo presión de pulso, presión arterial diastólica, volumen espiratorio forzado, concentración de hemoglobina, fibrinógeno, hemoglobina glicosilada, colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), índice de masa corporal (IMC), fuerza de agarre y velocidad de caminata. Estas mediciones se combinaron en una única puntuación de edad fisiológica.
Los participantes también informaron con qué frecuencia asistían a: (a) el cine, (b) un museo o galería de arte, y (c) un teatro, concierto u ópera. Cada actividad fue calificada en una escala de 0 (nunca) a 5 (dos veces al mes o más), produciendo una puntuación total de participación cultural que oscilaba entre 0 y 15.
Mayor participación cultural vinculada a cuerpos más jóvenes
Las personas con niveles más altos de participación cultural, definidos como participar en actividades culturales al menos cada pocos meses, tenían una edad fisiológica promedio de 66,9 años. En comparación, aquellas con niveles más bajos de participación tenían una edad fisiológica promedio de 69,9 años, una diferencia de aproximadamente tres años.
Los participantes con mayor participación cultural también tenían más probabilidades de ser mujeres, tener un estatus socioeconómico más alto, estar empleados y ya disfrutar de una mejor salud general.
Después de ajustar por factores como el ingreso familiar, el empleo y las condiciones de salud crónicas, los investigadores encontraron que cada aumento de un punto en la puntuación de participación cultural estaba asociado con una reducción de 0,085 años (31 días) en la edad fisiológica.
Posibles explicaciones y mecanismos
Los investigadores sugieren varias explicaciones posibles para esta asociación. Las actividades culturales pueden fortalecer las conexiones sociales, fomentar hábitos de estilo de vida más saludables y apoyar una mejor salud mental, todo lo cual puede contribuir a un envejecimiento fisiológico más lento.
Debido a que la investigación fue observacional, no puede determinar si las actividades culturales ralentizan directamente el envejecimiento. Los autores también señalan que es posible la causalidad inversa, lo que significa que las personas más saludables pueden simplemente tener más capacidad para asistir a eventos culturales.
Aun así, argumentan que la participación cultural es un comportamiento modificable que podría convertirse en una estrategia de salud pública efectiva.
Notablemente, el impacto puede ser comparable al de la actividad física frecuente, escriben.
Los investigadores también señalan que hacer que los eventos culturales sean más accesibles geográfica y económicamente podría ampliar estos beneficios potenciales a un mayor número de personas.
Implicaciones para la salud pública
Este estudio aporta una nueva perspectiva sobre cómo las actividades recreativas y culturales podrían influir no solo en el bienestar emocional, sino también en marcadores objetivos de salud física. La edad fisiológica, como indicador del funcionamiento corporal real, puede ser más relevante que la edad cronológica para predecir riesgos de salud futuros.
Si bien se necesitan más investigaciones para confirmar una relación causal directa, los hallazgos respaldan la idea de que promover el acceso a experiencias culturales podría ser una intervención valiosa para el envejecimiento saludable de la población.
Para las personas interesadas en su salud a largo plazo, estos resultados sugieren que mantener una vida culturalmente activa podría ser tan importante como otros factores tradicionalmente asociados con el bienestar físico.
Como siempre, cualquier duda sobre salud personal y estrategias de envejecimiento saludable debe consultarse con un profesional de la salud calificado.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Salud Paraguay gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del ScienceDaily.
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